¡Hola! 👋

Soy Raquel, de Vallcebre, la cara visible de este proyecto y la persona con la que haréis el primer contacto. Me gusta pensar que cada conversación, cada propuesta y cada camino compartido son una manera de hacer crecer el territorio y las personas que formamos parte del mismo.

Todo empezó hace más de una década a partir de mis propias vivencias, necesidades e inquietudes. Siempre he oído una fuerte conexión con el territorio, con las personas y con las historias que lo habitan. Así fue como, mientras estudiaba, empecé mi relación con el mundo del turismo. Durante años compaginé los estudios de Psicología con el trabajo como técnica y dinamizadora de una OIT y de un museo municipal, descubriendo cómo me apasionaba dar vida a proyectos que unen cultura, naturaleza y emoción.

Con el tiempo, las circunstancias familiares me llevaron a tomar el relevo generacional de la explotación ganadera familiar, un espacio con más de tres siglos de historia. Ese paso fue mucho más que una decisión profesional: fue una vuelta a las raíces, un acto de amor y de compromiso con todo lo que me ha visto crecer.

Durante unos años combiné el trabajo como neuropsicólogo con pacientes con daño cerebral con la gestión de la finca y los estudios de administración y dirección de empresas. Esa etapa fue intensa y llena de aprendizajes. Y llegó un momento en el que sentí la necesidad de reconectar con lo que realmente daba sentido a mi camino.

Fue entonces cuando decidí replantearme mi trayectoria y dar forma a todo lo que había ido observando y sintiendo: los retos, las carencias y las oportunidades dentro de los ámbitos turístico, de servicios y del sector primario. De esa mirada nació el deseo de crear algo propio, honesta, arraigada y transformadora.

Así nació el proyecto y la empresa Rumiant. Con un nombre lleno de simbolismo, que es para mí una declaración de intenciones: un punto de encuentro entre el conocimiento y la tradición del mundo rural y la innovación técnica y estratégica que nos impulsa hacia adelante.

“Rumiar” tiene un doble sentido que resume muy bien mi forma de entender la vida y el trabajo:

  • Por un lado, hace referencia a la acción que realizan las vacas, masticando la hierba varias veces antes de digerirla para aprovechar toda su esencia. Esto conecta con mis orígenes familiares y ganaderos, con la paciencia de la tierra y con la voluntad de trabajar desde y para el territorio.
  • Por otra parte, “rumiar” en catalán, también significa pensar, sentir y tomar perspectiva. Es detenerse para comprender, para dar respuestas más profundas y humanas a cada situación, a cada proyecto, a cada persona.

Éste es mi propósito: acompañar, conectar y transformar desde la esencia de lo que somos.

Cada proyecto con el que trabajo es una oportunidad para tejer vínculos auténticos, hacer crecer el territorio y poner en valor la sabiduría que nos rodea.

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